
- ¿Cómo hacés para no transpirar, con saco y corbata y 40 grados de temperatura?
Le contesté, con cara de "¿te parece que tengo alternativa?":
- Sí, transpiro. Pero no me importa, porque disfruto sentir mi camisa mojada de sudor.
Quisiera haberle contestado no TE importa, pero me contuve porque es el único kiosquero que tengo a mano en estos días. Luego de unos tensos segundos, el kiosquero dijo:
- ¡Ah, claaaro! Porque "la calor" (sic) es como el frío: todo "sicológico". Je je je.
Maldita sea, imbécil. Guardá el secreto porque si todos se enteran, nunca más se vende un equipo de aire acondicionado, total con convencerme que no hace "tanta calor", ya está. El olor a chivo que tengo también debe ser psicológico. Cerré la conversación diciendo:
- Si, je, je, je, psicológico. Chau.
Dormir mal me vuelve aun más intolerante.
Escrito mientras hilillos de transpiración me hacían cosquillas en el pecho.




