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sábado, 11 de abril de 2009

Recuerda: eres mortal (Memento Mori)


Un Samurai le preguntó al Maestro Zen Hakuin: 
-- ¿Dónde irá usted al morir? 
-- ¿Cómo puedo saberlo? --replicó Hakuin
-- ¿Cómo saberlo? ¡Usted es un maestro Zen! --exclamó el Samurai
-- Sí, lo soy. Pero no estoy muerto.


Nacer es un delito que se paga con la muerte.
Arthur Schopenhauer (1.788 - 1.860)
Filósofo alemán.


Si es un hecho aceptado que prácticamente la totalidad de las religiones prometen una "vida eterna", más o menos feliz de acuerdo a nuestro comportamiento en vida, ¿Por qué tantas personas temen a la muerte?

Porque nadie sabe realmente qué pasa después. Yo, personalmente, creo que después de la muerte hay una hermosa nada: No hay cielo, limbo, infierno ni reencarnación.  Seguiré convencido de ello hasta que alguien demuestre científicamente lo contrario, ya que opino que las supuestas experiencias cercanas a la muerte son delirios de un cerebro privado de oxígeno.

Aún así no temo morir, ya sea mañana o dentro de 50 años. Claro que tampoco estoy deseando mi propia muerte y arriesgándome inútilmente, ni tengo una lista de cosas por hacer antes de que ese momento llegue. 

Un pastor bautista me dijo hace ya tiempo: "Si no crees en el infierno, ni en el paraíso, no puedes ser honesto, moral y ético". Le contesté (bastante molesto): "Soy humanista, lo que entre otras cosas quiere decir que sé que la bondad o maldad del ser humano es responsabilidad de sí mismo, y no es determinada por entes externos (el Diablo, la sociedad o lo que sea). Mis valores, la ética y el sentido común son los pilares que sostienen mi forma de actuar; y no el terror a ser condenado a quemarme eternamente en el infierno por un Dios que supuestamente me ama. Trato de ser buena persona por satisfacción personal, y por el bien de la sociedad." La conversación fue en cuesta abajo desde ahí, porque me preguntó qué iba a pasar cuando muera. Le dije: "Nada. Si estoy en lo correcto, bien. Y si me equivoco, es responsabilidad mía".

El libre albedrío es una puta.
(Free will. It's a bitch.)
John Milton, en "El Abogado del Diablo"

jueves, 2 de abril de 2009

No las he de olvidar


Recuerdo vívidamente al 2 de abril de 1.982, pese a que tenía solo 6 años de edad.  "¡Las Malvinas son Argentinas!" era el grito que se escuchaba repetidamente por el único canal de televisión que captábamos en el pueblo donde crecí. Leí, ávidamente, las noticias sobre la guerra en diarios y revistas (Billiken y Gente), y sufrí la gran desilusión de la derrota. 
Mis padres son docentes jubilados, por eso mi infancia transcurrió en una casa llena de mapas colgados, varias bibliotecas llenas de libros y un ambiente intelectualmente estimulante. Yo había empezado el segundo grado de la primaria, y sabía perfectamente dónde estaban las islas. Corrí, con un marcador, a tachar "Falklands" y poner "Malvinas (Arg.)" en los dos mapas colgados en mi dormitorio: un planisferio y un físico-político de Argentina. A mis padres no les gustó mucho, pero no me retaron por eso.

En este artículo no pienso analizar las causas de la polémica guerra (tanto o más discutida que la de Vietnam, las del Golfo o la de los soviéticos en Afganistán), quiero escribir sobre lo que no se difunde en estos tiempos de historia parcializada. Hubo una guerra, con aciertos y errores; héroes y cobardes en ambos bandos. Y no, como dicen algunos, solo un intento de sumar al país otra provincia pobre llena de habitantes hostiles.


Teniente Primero (PM) Roberto N. Estévez, 
Medalla "La Nación Argentina al heroico valor en combate"

Películas como "Iluminados por el Fuego" o los documentales de The History Channel muestran una versión incompleta de la guerra: la incompetencia, la crueldad, la ignorancia, la cobardía; y no mencionan a los que, calladamente, cumplieron su deber de soldados. Deshonran la memoria de los héroes como el Teniente Primero (post mortem) Roberto Néstor Estévez, quien herido mortalmente siguió preservando a su gente, salvando vidas y combatiendo, según relato de primera mano de un soldado conscripto. O del Sargento Primero (post mortem) Mario Antonio "Perro" Cisneros, quien combatió en la Compañía de Comandos 602 (Fuerzas Especiales), al mando del entonces Mayor Aldo Rico, heroicamente muerto en combate. Nombro solo a estos dos porque considero que son un ejemplo de valentía y sacrificio, que hicieron honor al juramento del soldado: "defender la Patria, si es necesario, hasta perder la vida".
Hablan de "Los chicos de la guerra", declarando que se enviaron chicos adolescentes sin experiencia a la guerra. Solo basta informarse un poco para saber las edades de los soldados en cualquier país del mundo: es aproximadamente 18 años. Fue asi en casi todas las guerras modernas.
Les dan difusión a unos cobardes que deberían ser olvidados rápidamente, en favor de los valientes bien nacidos.
Actualización: Acabo de ver un excelente documental escrito y dirigido por Sandro Rojas Filártiga, llamado "Malvinas: aún esperan". Este documental cuenta con testimonios de ex-combatientes y protagonistas del conflicto, quienes cuentan sus experiencias. Se contrapone directamente a la política oficial de "desmalvinización", de ocultar y olvidar la guerra. Lo van a pasar pronto por el canal C5N y se los recomiendo.


Los pocos veteranos de la guerra de Malvinas que tengo el honor de conocer son personas calladas, marcadas profundamente por esa experiencia. Rara es la vez que comentan algo del conflicto, pero cuando lo hacen, es afortunado el que esté allí para oírlo. Estas personas son actores protagonistas de la historia. Ellos pueden contarnos realmente cómo se peleó la guerra.

Hace unos días oí en una radio local a una periodista que decía:
¿Para qué está el Ejército? Las fuerzas armadas no sirven para nada. No hay perspectivas de una guerra. Solo sirven para desperdiciar el dinero.
Le contesto a esa periodista, como civil, desde mi humilde blog:
Las Fuerzas Armadas (Ejército Argentino, Fuerza Aérea Argentina y Armada)  están para defender a la Patria de amenazas externas. Son una póliza de seguro que esperamos nunca tener que usar. Son una reserva que hace la diferencia entre la vida y la muerte en casos de desastres naturales. Son un bastión de soberanía en la frontera. Cuando todos estamos cómodos, bien alimentados y a gusto en nuestras casas, hay gente de la Armada, de la Fuerza Aérea o del Ejército de guardia o entrenándose. Sufriendo por las inclemencias del clima, el hambre y la distancia que lo separa de sus seres queridos. Sin quejas, porque no es un trabajo: es una vocación. Y son voluntarios, porque nadie les obliga a hacerlo. Ellos están ahí para protegernos, y les debemos respeto. 
Ahora bien: ¿qué es la Patria? ¿qué nos hace argentinos? Patria es la tierra natal, según define el diccionario, pero es muchas cosas más: 
  • La Patria está forjada por próceres como don José de San Martín, Manuel Belgrano y otros, quienes dedicaron sus vidas para que tengamos un país al que llamar nuestro. Y esto es así, aunque el maldito revisionismo histórico trate de manchar la historia de estos insignes hombres. Fueron humanos, cometieron errores. ¿Quién no? Aún así, son necesarios como modelos a seguir y como aglutinantes de la tan esquiva identidad nacional.
  • La Patria es ese lugar que acogió a nuestros antepasados, que vinieron de países lejanos huyendo del hambre y la guerra, y les dió la oportunidad de lograr una vida mejor. Personas que dejaron sus tierras natales y adoptaron la celeste y blanca como bandera propia.
  • La Patria es parte de lo que nos hace estar orgullosos cuando un argentino sobresale en algo, y vivir sus triunfos como propios. Es el hogar de muchos héroes poco famosos, como el Dr. René Favaloro, quien prefirió volver a Argentina antes de quedarse en EEUU por el dinero. O La Bonaerense, quien desde su puesto de docente moldea la vida de muchos chicos y les hace conocer la esperanza de un futuro mejor.
  • La Patria que tenemos el privilegio de habitar nos dá libertad, educación gratuita, buenos alimentos, etc. Basta ver cómo les va a otros países menos afortunados.

En estos globalizados tiempos actuales, con palabras en idiomas extranjeros por doquier, nuestra Patria es Argentina. 
Debemos estar orgullosos de haber nacido en ella y nuestra obligación es defenderla a toda costa, porque conforma nuestra identidad como seres humanos y porque es nuestro hogar. Y la defendemos haciendo bien nuestro trabajo, buscando el bien de todos, no el egoísta beneficio individual, respetando y enseñando a respetar a nuestros símbolos patrios (aunque no esté de moda y ciertos ignorantes nos acusen de fascistas, sin siquiera saber qué significa).

¡Viva la Patria! 
¡Viva Argentina!
¡Vivan los héroes de Malvinas!
¡Que vuestra sangre no haya sido derramada en vano!

lunes, 23 de marzo de 2009

La cultura de la mediocridad


El hombre mediocre es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar. De ahí que se vuelva sumiso a toda rutina, a los prejuicios, a las domesticidades y así se vuelva parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente. 

El mediocre es dócil, maleable, ignorante, un ser vegetativo, carente de personalidad, contrario a la perfección, solidario y cómplice de los intereses creados que lo hacen borrego del rebaño social. Vive según las conveniencias y no logra aprender a amar. En su vida acomodaticia se vuelve vil y escéptico, cobarde. 

Los mediocres no son genios, ni héroes ni santos. Un hombre mediocre no acepta ideas distintas a las que ya ha recibido por tradición, sin darse cuenta de que justamente las creencias son relativas a quien las cree, pudiendo existir hombres con ideas totalmente contrarias al mismo tiempo. (...) "Cuando la mediocracia encuba pollipavos no tienen atmósfera los aguiluchos".
Del libro "El Hombre Mediocre",
por el sociólogo y médico italoargentino
José Ingenieros (1877-1925)

Los espíritus mediocres condenan generalmente todo aquello que no está a su alcance.
 escritor francés

Ser mediocre es conformarse con poco, con menos del promedio. Es no esforzarse por alcanzar el máximo de lo que seas capaz. Es hacer lo mínimo indispensable, "total, nadie lo va a notar". 
Pero mediocridad no es lo mismo que conformismo. No es la falta de ambición desmedida, ni la codicia extrema.  Está bien ser feliz con lo que soy y con lo que tengo, porque no me importan las necesidades creadas artificialmente por la publicidad.

Cuando daba clases en una universidad, me daba asco esa tendencia a contagiar la mediocridad: mis estimados alumnitos me presionaban para que los apruebe con menos trabajo. Que no debía ser tan exigente, que todo mi esfuerzo era vano (preparar clases y material, dictar lecciones, corregir trabajos prácticos y exámenes). 
Hubo un caso, en un examen final, en que el alumno escribió acerca de un tema que no estaba incluido en el cuestionario, y tuvo el descaro de decirme: 

-- No estudié lo que usted pidió. Asi que escribí lo que había estudiado, así que tengo que aprobar.
-- Está bien -contesté-, al fin y al cabo el cuestionario no tiene importancia. Espero que todos escriban lo que quieran.
-- ¿En serio?
-- No. Tiene un 1. Retírese.

También, en uno de mis trabajos anteriores, mis compañeros me presionaban para que no produzca más que el promedio y no delate su pereza e incompetencia. Por supuesto, no les hice mucho caso y me gané la enemistad de varios de ellos.

La mediocridad está enquistada en todos los ámbitos, y tratamos a los que sobresalen como héroes, cuando en realidad estan haciendo algo que deberíamos hacer todos.  Así que si mi trabajo es barrer la vereda, debo hacerlo lo mejor posible. Si es realizar un examen psicológico a un futuro docente, asegurarme de su estabilidad mental y no firmarle el certificado después de recibir una respuesta negativa a la pregunta ¿Vas a matar a algún alumno?.  Creo que la mediocridad va de la mano con la corrupción y el egoísmo. Si no me importa hacer bien las cosas, no tengo reparos morales en vender mi integridad profesional.

Entonces, sea cual fuera lo que estoy haciendo, debo apuntar alto. Y no para buscar prestigio o ser un ganador, sino por la propia satisfacción de saber que hice lo mejor que pude. Que mi tiempo y esfuerzo no terminen desperdiciados en algo mediocre.

lunes, 16 de febrero de 2009

Libertad

La Libertad guiando al pueblo (La Liberté guidant le peuple) - Eugène Delacroix, 1.830
"Se suele considerar que la palabra libertad designa la facultad del ser humano que le permite decidir llevar a cabo o no una determinada acción según su inteligencia o voluntad."
(de Wikipedia)
La libertad es la condición en la que un individuo tiene derecho a actuar de acuerdo a su propia voluntad, sin ser detenido por una fuerza externa. ¿Por qué, entonces, debemos limitar nuestra libertad para que nuestra vida sea más o menos feliz? Porque sin límites, sin represión caemos en el libertinaje. Nuestros derechos terminan donde empiezan los de los demás.

 Somos libres de No somos libres de
Escuchar la música que nos gusta sin obligar a los demás a "compartirla", a volumen moderado, o con los auriculares del celular/reproductor MP3.
Contaminar el ambiente con la música que nos agrada, a todo volumen en un equipo de música o a bajo volumen y horrible fidelidad en un teléfono celular. 
Como los que escuchan cumbia en los celulares, en lugares públicos. O los que compiten con los autos, para ver quién hace más ruido.

Creer en Dios, Budha, Jesús, Allah, Krishna, Ganesha, etc.
O creer en que no hay Dios. Y que nadie nos moleste por eso.

Tratar de imponer nuestras convicciones religiosas a los demás, a base de simple y llana insistencia. 
Como los evangélicos que viven cerca de mi casa: insisten todos los domingos a las 8 de la mañana. Ya se me terminó la paciencia y los amenacé con violencia, no creo que vuelvan.

Ejercer mi derecho a una vida sexual plena y responsable, ya que hay muchos métodos anticonceptivos. Respetar el derecho que tiene cada hijo a tener una vida cómoda y sin necesidades.
Condenar a nuestra progenie a una vida de privaciones al tener tantos hijos como "vengan", porque si no puedo mantenerlos como debo, el estado o la beneficencia se van a encargar de darles educación y comida. 
Conozco parejas que se pelean todo el tiempo, y cuando se reconcilian, "Dios" les manda otro hijo.

Tener mascotas. Llevarlas a pasear. Y tenemos la obligación de juntar sus,  eh, desperdicios de la vereda del vecino.Hacer que nuestras mascotas "adornen" el césped de mi vereda. 
Voy a juntar todos los "adornitos" y se los voy a tirar por la ventana cuando menos se lo esperen.
Conducir nuestro propio vehículo hacia donde queramos, respetando las leyes de tránsito e implícitamente las vidas de los demás.Manejar como si fueramos los dueños de calles, avenidas y rutas. No encender las luces de giro. Pasar los semáforos en rojo.

Por supuesto que es preferible vivir así, con libertinos que avasallan nuestros derechos, que bajo la dictadura rígida de un estado como el de Cuba, donde los habitantes no son libres de entrar y salir de su propia patria. Y todo gracias, en parte, a la "buena obra" del Che Guevara.


Por último, una cita atribuida a Abraham Lincoln:

El pastor aleja al lobo del cuello de las ovejas, por lo cual éstas, agradecidas, ven al pastor como un liberador.  Mientras, los lobos denuncian al pastor por el mismo acto, como destructor de su libertad.  Dolorosamente, las ovejas y el lobo no se ponen de acuerdo acerca del significado de la libertad; y es precisamente la misma diferencia la que prevalece hoy entre los seres humanos.

lunes, 2 de febrero de 2009

Diferencias irreconciliables (Parte III): La vida de divorciado

"Divorce" por Derrick Chow

“Un divorcio es como sufrir la amputación de un miembro. Sobrevives, pero queda menos de tí.”
Margaret Atwood (Escritora canadiense, nacida en 1939)
Leé antes:

Muy poca gente termina divorciada en buenos términos. Casi siempre uno o los dos integrantes de la pareja incuba resentimientos y rencores, que luego derivan en actos como estropear el auto de la ex-pareja, agrias recriminaciones por cualquier tontería, tratar de tener a los hijos como rehenes, etc.
Todo esto me lleva a decir: ¿en qué estaban pensando cuando decidieron casarse con alguien así? Porque estoy convencido de que las personas no cambian. Un tipo desconsiderado lo es cuando joven y lo va a seguir siendo siempre. Una mujer neurótica e histérica seguirá siendo así, soltera o casada (creo que peor entonces), con hijos o sin ellos. Entonces, antes de andar lamentándose "mirá lo que me hizo este/a desgraciado/a", asuman la culpa por haber seleccionado mal su pareja. Piensen en las cosas que hicieron que se "enamoren" de esa persona, y verán que siguen ahí, solo que ahora están eclipsadas por todas esas facetas negativas que en un principio no veían porque estaban "enamorados".
Se estarán preguntando si mi divorcio fue tan malo, si soy una amargada víctima. En realidad, no me divorcié, porque nunca me casé. Me separé hace casi doce meses, luego de vivir felizmente en pareja por 7 años, con una mujer a la que quise mucho y era mi compañera ideal. No tuve hijos porque no quise. Mi pareja se terminó por circunstancias externas a ella, que terminaron afectando a la relación. Y, por supuesto, la culpa fue mía y fue de ella. Vives y aprendes, dice Alanis Morissette. Son errores de los que uno puede aprender, en lugar de recriminar al otro/a. Asumir la culpa en lugar de responsabilizar a alguien más. Que la próxima vez, sea mejor.

Alanis Morissette, You Learn (MTV Unplugged), subtitulado en español

Ser feliz en la pareja es muy simple: estar con alguien a quien uno quiera realmente por lo que es más allá de por como sea físicamente; por lo que representa para mí, no por lo que parece. Y si no, tendrás un hermoso infierno en la tierra: matrimonio, divorcio y vida de divorciado. Si puede evitarse, no es un accidente.

domingo, 1 de febrero de 2009

Diferencias irreconciliables (Parte II): Fin del matrimonio, el divorcio


“Divorciarse es como ser atropellado por un camión. Si sobrevivís a la experiencia, empezás a mirar cuidadosamente a la izquierda y a la derecha.”
Jean Kerr (1922-2003) Escritora y guionista estadounidense.


(Maldita sea, este post está lleno de obviedades. Prometo hacerlo mejor en el próximo)

Cuando todas las esperanzas de lograr una continuidad en el matrimonio se acaban, ambos conyuges acuerdan el divorcio, porque saben que despues de todo va a ser mejor que la convivencia ríspida. Y la guerra comienza, porque lo de antes eran tímidas escaramuzas. El casus belli está compuesto por disputas por por los bienes materiales del matrimonio, por la custodia de los hijos, por el régimen de visitas, por el dinero para alimentos.

Cada uno de los involucrados trata de sacar la mayor ventaja posible y maximizar el grado de humillación del otro. Todos los rencores salen a la luz aquí, pocos trámites de estos son amigables. Por supuesto, hay muchos hombres "vivos" que tratan de salirse con la suya y sacar ventaja. Es casi imposible, ya que la mujer suele ser la más favorecida.

Una vez logrado un precario acuerdo, abogados mediante, empieza la tercera etapa y verdadero infierno:

Continúa en Diferencias irreconciliables (Parte III): La vida de divorciado


domingo, 25 de enero de 2009

Diferencias irreconciliables (Parte I): Origen del matrimonio


La única vez que mi mujer y yo tuvimos un orgasmo simultáneo fue cuando el juez firmó el acta de divorcio.

Woody Allen

Leyendo a Esteban en Hablalo con mi abogado, se me ocurrió reflexionar un poco sobre el matrimonio y el divorcio.


¿Por qué se casa la gente?



  1. Por "amor": Escribo amor entre comillas porque quiero diferenciar el verdadero sentimiento de una calentura temporaria. Hay parejas en las que ambos creen estar enamorados pese a que son muy distintos, desde la boda hacia adelante, en la música que escuchan, en los regalos que hacen, bah, en todo. Una prueba para comprobar si hay amor es vivir juntos un tiempo significativo, porque es en la convivencia donde se ven esas incompatibilidades en su intensidad máxima.


    Es muy difícil, como sabrán, definir al verdadero amor. Es más fácil, sin embargo, definir lo que NO es amor:


    - El sexo es excelente, y el resto del tiempo un infierno.


    - A uno le gusta Pink Floyd y a la otra Luis Miguel, es decir, gustos diametralmente opuestos. Obviamente, es poco probable coincidir en todo.


    - La fascinación por la belleza de otra persona. La frase clásica: "La ví y me enamoré". No, no te enamoraste. Te CALENTASTE. La belleza física es efímera, lo que perdura es la persona. Y es la persona que se debe conocer y enamorarse.

  2. Porque se sienten solos y es lo mejor que consiguieron: Es muy triste, conozco varios matrimonios así. Hay algunos que son felices, otros simplemente varían en su grado de infelicidad. Son los que se van a la cama sin hablarse, el sexo es un mal recuerdo. Y las infidelidades, muy frecuentes.

  3. Porque ella "quedó embarazada": Me repugna esa expresión: "quedó embarazada", como si fuera algo fortuito, un accidente que no pudo evitarse. Los embarazos pueden evitarse (lo digo porque mucha gente aparentemente no lo sabe). Si no te gustan los condones, que ella use la pastilla. Sino, coitus interruptus, espirales, esponjas, etc. Para empeorar las cosas, el caso más común es que "aparezca" el embarazo al principio de la relación de pareja, todavía sin darse cuenta que no son compatibles. Esas parejas terminan en divorcios en la mayoria de los casos, y en un infierno terrenal para todos: padres e hijos.

  4. Porque encontraron la persona ideal: Hay parejas, ustedes deben conocer alguna, que parecen hechos uno para el otro. Que se complementan, se entienden, y tiran para el mismo lado. Eso es lo que tenemos que encontrar. No la "pareja trofeo", la belleza para exhibirla. Tampoco la pobre chica que "quedó embarazada". Es esa persona amiga, que todos conocemos, con la que podemos charlar abiertamente, ir al cine a ver una película que nos gusta a los dos, hablar hasta altas horas de la madrugada, etc. Tal persona quizás no es la más agraciada, pero es la que en definitiva nos va a llevar a la felicidad en pareja.



¿Por qué muchos no se toman el tiempo para conocer a su pareja antes de casarse?


Porque ella "quedó embarazada". Porque el sexo es fantástico, las otras cosas ya cambiarán cuando nos casemos/vivamos juntos/tengamos hijos. Las personas adultas no cambian mucho: un tipo desconsiderado con la pareja, lo será siempre. Una mujer que no comprende las limitadas habilidades de los hombres en ciertos aspectos, y los toma como ataques deliberados, tampoco.


¿Cómo elegir una pareja?


Los que tienen altas expectativas esperan encontrar a: alguien lindo, con plata, inteligente, que me atienda, etc. Probablemente no lo encuentren, y se queden con lo que haya. Y con esa escala de características, no debe ser muy adecuado. Además, deben pensar en qué tienen para ofrecer a cambio en esa relación mercantilista.


La pareja se debe elegir conociendo a la otra persona, durante el tiempo que sea necesario. Los apuros llevan a desagradables sorpresas, luego de algunos años.


Conclusión


La elección de la pareja adecuada ES la clave en el éxito de la relación de pareja. Si no son personas compatibles, no hay "amor" ni nada que pueda salvarlos del futuro divorcio o separación. Y la responsabilidad es de los dos.

Continúa en Diferencias irreconciliables (Parte II): Fin del matrimonio, el divorcio

Próximamente:

Diferencias irreconciliables (Parte III): La vida de divorciado

Escrito mientras escuchaba a Alanis Morrisette

lunes, 29 de diciembre de 2008

¿Estoy condenado a tener hijos?

No amado y no querido


El siguiente diálogo es un ensamble de varias charlas con conocidos y conocidas que son padres: 

Padre:
¿Y vos, para cuándo?
     Yo: Nunca.
Padre: (incrédulo)  ¿No querés tener hijos?
     Yo: No.
Padre: ¿Por qué?
     Yo: Porque no. Y vos, ¿por qué quisiste tener hijos?
Padre: Bueno, este..., en realidad, no es que yo haya querido, sino que se dio y vino.
     Yo: Pero vos no querías tenerlo entonces.
Padre: Y bueno, en ese momento no, pero quiero mucho a mis hijos... 
     Yo: Se podría decir que los querés porque no te queda opción.
Padre: No, en realidad no es tan asi.
     Yo: Bueno, explicame
Padre: Ya vas a saber cuando te toque a vos.
     Yo: No me va a tocar.
Padre: ¿Cómo sabés?
     Yo: Porque me cuido. Y hago todo lo que esté a mi alcance para que no pase.
Padre: ¿Nunca tuviste sexo sin cuidarte?
     Yo: Nunca.
Padre: ¡No sabés de lo que te perdés!
     Yo: Sí, sé exactamente de lo que me pierdo: de ser padre sin quererlo.
Padre: ...
     Yo: Hablemos de otra cosa.

Como conclusión, para la mayoría de la gente tener hijos es un hecho fortuito, algo que les pasó y no pudieron evitar. Y como no pudieron eludir el hecho, mágicamente se convirtieron en amorosos padres... sin estar listos ni quererlo. Algunos padres fortuitos castigarán (concientemente o no) a sus retoños indeseados-pero-ahora-que-estan-amados, por el error que los primeros cometieron.
Además, estos padres quieren convencernos acerca de lo maravillosa que es su situación, y nos exhortan a reproducirnos. Mal de muchos, consuelo de tontos.
Es cierto, la naturaleza nos impulsa a la procreación, con la carnada del placer sexual. Sin embargo, ¿es tan dificil resistirse? En mi  caso personal: NO. Sin protección, no hay sexo. Y punto. El mundo ya está demasiado poblado, piénsenlo. Deberíamos TENER MENOS HIJOS. O ninguno.

Y por último, cito a Fernando Peña, en un artículo escrito el 21/04/08:

¿Por qué algunas madres se deshacen de sus hijos? ¿Por qué algunos padres también? El descarte de un hijo, además, no es solamente físico. Es no hablarle, no escucharlo, no notarlo, no quererlo. Y me detengo ahí, en no quererlo. Hay padres que no quieren a sus hijos. Me refiero al querer como sinónimo de voluntad. El querer como sinónimo de ganas, como cuando se dice que uno no quiere tener perros o gatos.

Muchos hombres y mujeres se sienten amenazados con la llegada del hijo o la hija. Los celos que produce la idea de que ese nuevo miembro de la familia conquiste a su pareja hace a veces que la gente no sirva como padres.

Los de clase media a alta piensan que tirar a un hijo a la basura o por el inodoro es de negros o de pobres. He visto muchos padres de clase media o alta, o bien educados, o como los quieran llamar, que ahogan y matan a sus hijos cotidianamente, sin darse cuenta de que lo están haciendo, sin conciencia ni nada.

Antes de tener un hijo es imprescindible preguntarse si lo vamos a poder querer. Sí, sí, leyeron bien. No es tan fácil querer a un hijo, no es tan natural. Debemos preguntarnos si queremos tener un hijo o es simplemente un capricho cultural y social.

Percibo que hay parejas que sienten que sin hijos son menos pareja, que no se aman lo suficiente o que serán mal vistos por sus amigos, sometiendo a la vidita por venir a llenar una catarata de carencias y de estatus varios que adornan y engalanan sus vidas. Seamos valientes y responsables a la hora de “encargar” un hijo. Basta de decir: “está esperando familia”.

No están el tío, el primo, la abuela ni el cuñado dentro de ese vientre. Hay una persona, una vida que en muchos casos se beneficia más no viniendo al mundo que viviendo con ciertos padres. No es tan grave no tener hijos si realmente no los queremos, lo gravísimo es tenerlos por inercia, porque sí, a lo conejo, al por mayor, como quien colecciona muñecas, como quien pone huevos y se los come.



Escrito mientras escuchaba el álbum "Black Ice" de AC/DC, un lunes por la tarde, con mucho calor.